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miércoles, 11 de abril de 2012

"LA VOZ DORMIDA" (2011) de Benito Zambrano

Título original: La voz dormida. País: España. Duración: 128 min. Género: Drama. Fotografía: Alex Catalán.
Interpretación: Inma Cuesta, María León, Marc Clotet y Ana Wagener.

La escritora Dulce Chacón quiso homenajear a las mujeres de las postrimerías de la posguerra en su exitosa novela homónima. Benito Zambrano, experto director andaluz y creador de excelentes dramas como "Solas", se aventura en el trillado mundo de la Guerra Civil española. Muchos han considerado que el resultado ha sido excesivamente lacrimógeno, incluso fallido en el guión y yendo más allá, considerada una película de mujeres para mujeres.
Desde esta humilde atalaya de la crítica cinematográfica os tengo que decir que no estoy en absoluto de acuerdo con estas alegres afirmaciones que desde mi punto de vista son erróneas y por ello, me voy a explicar.
Zambrano es un excelente director de actores: Inma Cuesta está creíble y arrolladora en su papel de embarazada y activista comunista; María León, merecidísimo Goya a la mejor actriz revelación, está superlativa en el papel de joven hermana de la anterior venida del sur para trabajar en la capital de sirvienta (qué ojos que tiene y que bien llora); Ana Wagener, la única funcionaria de prisiones con un corazón inmenso dentro de esa turba de personajes franquistas maléficos que masacran día a día la cárcel de mujeres donde transcurre la acción. Los actores masculinos son secundarios pero importantes para el desarrollo de una trama que se mueve en un mundo perfectamente ambientado: esa primera posguerra del hambre y los abusos fascistas.
Huelga decir que para aquellos que no han tenido familiares presos en aquel momento no entienden el pánico de loa famosos "paseos" en camioneta sin retorno, magníficamente plasmados en la película, tiro de gracia incluído. Eso fue real como la vida misma como el hecho de que las mujeres pasaron por el mismo calvario siempre que tuvieran vínculos políticos o familiares con los "rojos". ¿Panfletaria?. ¿No seríais panfletarios y defensores de vuestros derechos ante semejante autoritarismo?. Solo queda el orgullo ante la vejación y la muerte no juzgada, como evidente es que fueron miles los que lucharon por la república en este país.
Considerar que es película para mujeres sería una apreciación básica ya que la dureza y el dramatismo de las imágenes no invita a ningún sexo a pasar un buen rato. El director pretende ser claro, incisivo, bello y bestia en ciertos momentos, rompernos el alma con esa nana que emociona al más pintado y esa camaradería envidiable en el siglo XXI. Decir que es una película que ralla la sensiblería es insultar un producto excepcional, poco considerado por la manía de la comparativa con sus obras anteriores más costumbristas. Aislada es, desde mi punto de vista, una de las mejores películas hispanas de los últimos años.

Puntuación: 9,5

lunes, 9 de enero de 2012

"DRIVE" (2011) de Nicolas Winding Refn

Título original: Drive. País: Dinamarca. Duración: 102 min. Género: Cine negro. Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Interpretación: Ryan Gosling, Carey Mulligan y Christina Hendricks.

Después de todo el cine que estos ojos han visto y cuando creo que ya nada puede sorprenderme, aparecen obras de arte como "Drive", que te dejan sin respiración. Nicolas Winding Refn, otro "enfant terrible" del cine danés, deslumbró en el Festival de Cannes con esta original propuesta y demostración de excelente realización, no en vano, ganó el premio a la mejor dirección. "Drive" es cine negro del siglo XXI: oscuro como "Blade Runner", romántico como "In the mood for the love", salvaje como "Kill Bill" y delirante en la velocidad como "A todo gas". Ryan Gosling encarna el papel del "chico", un circunspecto y excepcional personaje, frío como el hielo, pero que puede querer hasta el infinito. De día trabaja como especialista en escenas de acción de coches pero también de mecánico. De noche, para darle un poco de emoción a su anodina vida, se vende por horas para hacer de chofer de ladrones con la "conditio sine qua non" de que a los 5 minutos los abandonará a su suerte. Todo esto cambia cuando conoce casualmente a su vecina, una encantadora Christina Hendricks que tiene un hijo de un marido preso. La química pasional aflora en un segundo en las miradas, en las sonrisas, en los roces y sobretodo en la entrega paternal, tierna y preclara. Eros y Tánatos, hielo y fuego se funden en una segunda parte donde el salvar a lo único que ha querido en la vida y que le ha dado sentido a ésta, lo convierte en el defensor más cruel y a la vez más sereno de la historia del cine de los últimos años. Visceral, sanguinario y nórdico, el director nos escupe con toda la virulencia del cine "neo-noir", donde la hemoglobina se hace indispensable, entre encuentros destinados a la muerte de uno de los interlocutores e imágenes cenitales de la ciudad. Esta dicotomía que electriza al cinéfilo se demuestra en la escena del ascensor, donde uno de los besos más tiernos jamás filmados deviene en una escena "trash" de odio que descoloca a la amante y al espectador. Una película magnética, que te atrapa, te lleva a su terreno para acariciarte y luego empujarte hasta el límite de una cuerda que puede romperse. Entenderé a aquel que la odie profundamente. A mí me gustaría odiarla, pero no puedo.
Puntuación: 9,4

lunes, 26 de diciembre de 2011

"JANE EYRE" (2011) de Cary Joji Fukunaga

Título original: Jane Eyre. País: Reino Unido. Duración: 120 min. Género: Drama. Fotografía: Adriano Goldman.
Interpretación: Mia Wasikowska, Michael Fassbender y Judi Dench.

Enésima pero no por ello repetitiva adaptación cinematográfica de este clásico de la literatura romántica inglesa escrita por Charlotte Bronte. Otros directores como Franco Zeffirelli cayeron en la tentación de adaptar al cine "Jane Eyre" con un resultado correcto. Pero Cary Fukunaga ha conseguido algo muy difícil: impregnar de orientalismo esta historia dramática y británica hasta la médula. Mia Wasikowska, con sus exóticas facciones da vida a una Jane frágil de aspecto pero tenaz en su lucha por conseguir el amor y encauzar su desgraciada niñez hacia una madurez lo más feliz posible. La fotografia, oscura pero espectacular, acompaña un elegantísimo movimiento de cámara que persigue a los protagonistas por los páramos escoceses y los interiores costumbristas tan habituales en las novelas de la época. La infancia de la protagonista está retratada con dureza, diseccionada con el bisturí de la cámara que sabe hacer unos primeros planos de gran belleza, pero la tonalidad de la película usada donde los grises y los ocres velados (como preconiza el cartel) le da una ambientación húmeda y a veces pesada. El posterior montaje en paralelo de su estancia en casa del sacerdote que se enamora de ella y su relación con el Sr. Rochester en su etapa de institutriz es simplemente delicioso. La historia de amor entre ambos es clara, sin ambages, apasionada, cruda, bella, llena de japonismos, de imágenes en forma de "ukiyo-e", de sentimientos contenidos. Pura poesía visual. Michael Fassbender está espectacular en su papel de malo buenísimo y enamoradizo hasta las trancas y el papel secundario de Judi Dench como ama de llaves se convierte en necesario y simplemente perfecto.
Que no os asuste el concepto de una nueva versión de "Jane Eyre". Sin duda lo es, pero desde otro punto de vista excepcional.
Puntuación: 9,0

domingo, 6 de noviembre de 2011

"MELANCOLÍA" (2011) de Lars von Trier

Título original: Melancholia. País: Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania e Italia. Duración: 139 min. Género: Ciencia-ficción. Fotografía: Manuel Alberto Claro.
Interpretación: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling, John Hurt, Alexander Skarsgard.

Lars von Trier, siempre en esa frágil línea entre el drama, la metafísica y la filosofía, intenta introducirse en el mundo de la ciencia-ficción desde su óptica personal. "Melancolía" es el nombre del planeta que con su impacto puede provocar el fin del mundo, pero melancolía también es el estado en que los personajes de esta película acceden desde diferentes puntos de vista: la maldad, el desamor, las relaciones laborales. Es el hastío y la desidia en que se mueven dentro de esa fortaleza donde se celebra la gran boda de Justine (Kirsten Dunst) y propiedad de su hermana Claire (Charlotte Gainsbourg), espacio interior/exterior donde se desarrolla todo el metraje.
Solo por la belleza de las imágenes de sus primeros diez minutos a ritmo lento de las notas de "Tristán e Isolda" vale la pena visionar la película: fotogramas de gran belleza plástica, a cámara lentísima, simbolistas e inquietantes, redentoras de la ¿imposible? salvación de la humanidad.
La película tiene dos partes tituladas como sus protagonistas femeninas: en "Justine" vemos, quizás, la boda más desoladora que quizás se haya rodado jamás. Solo un detalle descriptivo: la novia en pleno festejo decide darse un baño e ignorar a los invitados. En esa especie de celebración donde el novio abandona a su esposa el mismo día de la noche de bodas se puede contemplar el carácter egoísta y malvado de unos terráqueos que quizás deban morir por su comportamiento.
En "Claire" la acción sigue presente en esa especie de villa al lado de su marido John (un excelente Kiefer Sutherland) científico y su hijo. Su hermana de vuelta, con una terrible depresión, convive junto a ellos a la espera de saber la órbita que tomará Melancolía. Justine le comenta a su hermana que tiene poderes paranormales y ha visto qué sucederá con el mundo, al igual que su marido lo sabe feacientemente. La conclusión la tendréis que descubrir vosotros mismos.
Es la vuelta de un director no tan críptico como en "Antichrist", aunque sí con ciertos parecidos estéticos. De nuevo, la cámara al hombro crea su sello personal y esos geniales saltos de rácord tan típicos en él, eso sí olvidado su período Dogma. Misteriosa, inquietante y a veces de gran belleza.


 PUNTUACIÓN: 8,7